Capítulo 1
Hacía más de dos años en que cohabitaban con sus suegros a causa de que Adrián trabajaba como supervisor de concesionarias; viajando continuamente por todo el país y no queriendo dejarla sola en ese barrio en que la inseguridad crecía día tras día, la había llevado a vivir en su antiguo cuarto de soltero pero, aunque los padres eran amables y gentiles con ella, Sasha se sentía molesta ocupando un lugar en ese departamento pequeño en el que no era cómodo moverse sin importunar a los demás.
En lo personal y tal vez por ser extranjera, con otras costumbres, la falta de intimidad la perturbaba y salvo en ocasiones en que sus suegros estaban fuera de la casa, podía sostener relaciones libremente con su marido con toda la fogosidad que esas prolongadas ausencias ponían en su cuerpo en plena maduración; justamente por eso, en los períodos en que estaba sola y en su cuerpo se acumulaban viciosas necesidades pero totalmente humanas, escuchar a través de la delgada pared a los padres de Adrián hacerlo con total desparpajo como si vivieran solos, la volvía loca y, aunque nunca fuera aficionada a las masturbaciones porque sí, no eran pocas las ocasiones en que debía utilizar sus manos para satisfacer ese apetito.
