Capitulo 1
Ya sabes la frontera de lo que habíamos tocado mi madre y yo. En la práctica ella ensayaba conmigo sus perversos y eróticos coqueteos. Ya te conté como había rozado con mis labios su excitante coñito para mí, y seguro que para ella también. Ya te he contado sus rutilantes paseos en enagua, sin nada debajo, delante de mí para ponerme en grado sumo de excitación. Ya sabes como toqué sus vigorosas piernas la vez que le ayude a subir unas cajas, mientras ella con su sexualidad a cuesta me mostraba su hermoso coño subido en un taburete… y si no llegué a más fue porque alguién llegó en ese momento en que ya estábamos dispuesto a todo…
Ahora te contaré el primer y gran salto que mi madre dió conmigo, y que en definitiva me mostró el camino en que yo iba a hacer el amor por los siglos de los siglos…
Uno de esos días generosos en que quedamos solos, creo que fue durante tres días, en que mi padre estaba en viaje de trabajo, y mis hermanos en el internado, y yo había llegado llegado de vacaciones de invierno al pueblito de Paipote, ella me dice que la acompañe a dar una vuelta en el auto, un pequeño fiat 600.
