Capítulo 1
El que busque en esta historia una relación incestuosa padre e hija al uso que se olvide: jamás he ansiado copular con Gabriela.
Desde que su madre murió, siendo mi hija todavía un bebé, la he criado yo solo y por supuesto que la he tocado pero jamás lo he hecho con intención sexual alguna. Lo crean o no les aseguro que nunca he deseado obtener placer carnal de ella de forma directa: ni cuando he limpiado su sexo, ni cuando he aplicado cualquier tipo de crema sobre su cuerpo, ni cuando he tenido que aplicarle algún medicamento por vía rectal.
Nunca.
Jamás.
Ni tan siquiera he tenido el más mínimo deseo libidinoso hacia mi princesa cuando nos bañábamos juntos desnudos y alguna parte de su cuerpo rozaba mi pene por descuido, o cuando le enjabonaba los senos o el resto de sus partes íntimas durante el aseo: ni cuando era un bebé ni ahora que ya es toda una mujer. Cuando llegó su menarquía, los primeros tampones se los coloqué yo mismo y eso no supuso ni para ella ni para mí trauma alguno.
