Qué no daría por volver a dormir con mi madre..
Siempre dormí con ella en la misma cama. La pobreza fue la primera razón, en una sola cama pasábamos la noche mis padres mi hermana mayor y yo. Luego fue la costumbre, ya que los ingresos aumentaron y nos mudamos a una casa más cómoda, pero yo seguí durmiendo con mi madre.
Yo la abrazaba mientras dormíamos. Era un placer sentir sus formas, sus ricas curvas, porque mi madre era y es bonita, su cuerpo es llenito, tiene unos senos redondos y enormes, ricas tetas mamé de pequeño, además es blanquita por todos lados, quebradita, potona, y cada centímetro de su piel despedía un perfume de ensueño. Su altura es de un metro sesenta y ocho y entonces ella andaba por los 45 años. Ahora que lo pienso, monumento de mujer, deseable.
No recuerdo como empezó todo pues desde siempre he tenido licencia para jugar con sus senos. A veces ella misma para halagar el amor de madre que me tenía me decía jugando "venga mi hijo a tomar su tetita, venga mi bebé" y se descubría un seno acercándolo a mi boca. Lo recuerdo y era una broma de amor, nada de sexo, nada de morbosidad, tanto así que entonces en efecto yo le chupaba el pezón. Recuerdo también que acariciaba sus piernas mientras dormíamos. Ella al sentir mi mano en la noche se volteaba, me besaba la mejilla y me decía "ya duerme hijito mío" o "quieta esa mano", nunca un reproche.
