La relación con mi hermano siempre fue muy cordial, no recuerdo de habernos llevado mal nunca, ni desde pequeños.
Siempre pensé que nuestra adolescencia y nuestro comienzo en el tema sexual no iba a estar ligado a ambos. Cuando me masturbaba no pensaba en mi hermano, mis manos iban a mi coño para aliviar mis instintos sexuales, sin pensar en nada ni nadie en concreto. Lo que ya dudo es si él pensaba lo mismo que yo.
A los 15 años, o incluso antes, ya sabía lo que los hombres querían y lo que mi cuerpo les causaba al verlo. Eso me ayudo a sentirme más sexy, me gustaba llamar la atención, ya de aquellas tenia unas buenas tetas y unas buenas piernas y un coño que me estaba pidiendo sexo siempre. Mis amigos andaban detrás de mí y otros que me veían me comían con los ojos. Ami me encantaba darles calabazas y hacerlos rabiar, sentirse deseada me encantaba me excitaba y me hacia sentirme superior a ellos. Claro que tenía ganas de follar, pero me aguantaba y saciaba mis ganas con mis dedos prácticamente a diario, que por el momento me llegaba.
