Hola. Me llamo Sara. Quería contarles una historia real que sucedió después de separarme y que continua todavía. Tengo 27 años y hace dos me separé y me fui a vivir con mi padre que era viudo. Mi padre, de 57 años, y un poco chapado a la antigua, me recibió con mucho gusto al principio pues se encontraba muy solo desde que murió mi madre, pero cuando se enteró de que estaba embarazada, me insistió para que hiciera las paces con mi marido. Yo me negué y lo amenacé con irme si no me aceptaba en su casa hasta que encontrara trabajo. Al fin accedió e incluso se mostró ilusionado con mi próxima maternidad. Mi padre siempre había sido cariñoso conmigo aunque, de natural serio, no era demasiado expresivo ni gustaba de abrazar o besar a la gente, incluso de la familia. Mi embarazo lo había enternecido sin embargo. Me quedé muy sorprendida cuando me dijo la primera vez:
-A ver esa esa pancita como va?
