El mes de mayo se presentaba bastante caluroso, después de conducir por media hora llegue a la casa de mi hermana, las siete de la tarde y la temperatura debía estar sobre los 30 grados.
Estaba cerrando la puerta del costado de la casa, luego de meter mi auto, y la veo a mi sobrina venir corriendo a mi encuentro, es la rutina desde que tenía poca edad, pero a medida que creció su cuerpo, sus arremetidas se han hecho más “privadas”.
Cuando ni siquiera tenía signos de pechos, no importaba la hora o las personas que estuvieran presentes, ella venia a mi encuentro y yo la levantaba en mis brazos y cubría de besos mi rostro, en la misma medida que su cuerpo crecía fueron disminuyendo sus demostraciones tan públicas, a tal punto que cuando tenía trece yo sabía que si venía a mi encuentro cuando entraba a su casa, era porque estaba sola y nadie la podía ver cuando se colgaba de mi cuello y me besaba toda la cara.