Capitulo 1
Esto que voy a contarles es algo que pensé nunca me pasaría. Tengo 40 años y siempre me he mantenido en forma, me gusta hacer ejercicio nada exagerado simplemente delgado. Tengo 17 años de casado, me case relativamente joven con mi novia de toda la vida. Mi esposa es la típica mujer tranquila un tanto chapada a la antigua, respecto al sexo tenemos relaciones 1 o 2 veces por semana. Yo pensaba que esto era normal y nunca lo vi mal aunque muchas veces me quedaba muy caliente digamos que ya me había acostumbrado. Pasaron no más de 3 meses de casado y mi esposa quedo embarazada de Paulina, después de ella no pudimos tener más familia. En general me considero muy afortunado por tener la familia que tengo. Económicamente me va muy bien y tengo todo lo que un hombre puede pedir.
Hace 3 años en mi bufet jurídico contratamos a una administradora, Laura. Era una chica recién egresada de la facultad, delgadita y pequeña de un aspecto casi infantil pero de un carácter tan fuerte. Ella era muy capaz en unos meses tenía toda la firma bajo control, en realidad vino a hacerme la vida muy fácil. Laura era muy coqueta conmigo y yo sentía que le atraía pero siempre fui muy profesional, hasta que un día mi debilidad fue mayor que mi voluntad. Estábamos trabajando un poco tarde y la oficina estaba sola, ella sentada frente a mí, su escote más abierto de lo normal dejaba ver lo delicioso de sus tetas. Ella se dio cuenta de donde estaba mi mirada y se acerco a mi dándome un fuerte beso, se retiro apenada, me dijo que ella me admiraba, que le encantaba y que desde que entro a trabajar conmigo deseaba poder hacerme el amor… todo esto me éxito muchísimo e hicimos el amor como locos. No lo podía creer estaba siendo infiel a mi esposa y me sentía muy mal pero también me sentía vivo. Laura resulto ser igual de eficiente en la cama, no tenía límite, hacíamos el amor 2 o 3 veces al día.