A mi casa iba con cierta frecuencia un tío, hermano de mi mama, me gustaba jugar con él, me le sentaba en las piernas y le hacía cosquillas, el tiempo fue pasando y cada vez me gustaba más jugar con el, me le sentaba en las piernas y que él me hiciera cosquillas, muchas veces sentía que algo se le ponía duro, pero en mi inocencia no le daba importancia, es más me gustaba mucho cuando a él se ponía así, sentía un cosquilleo delicioso y me gustaba mucho.
El tiempo transcurría y yo me formaba como mujer, el era mas atrevido en las caricias, pero lo hacia de manera que pareciera fortuito y no que quisiera sobarme los senos, o colocar la mano entre mis piernas, esto hizo que mi tío se convirtiera en una obsesión sexual para mi.
