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lunes, 10 de agosto de 2020

Mi padre me cuidó


Hola. Me llamo Sara. Quería contarles una historia real que sucedió después de separarme y que continua todavía. Tengo 20 años y hace dos me separé y me fui a vivir con mi padre que era viudo. Mi padre, de 57 años, y un poco chapado a la antigua, me acogió con agrado al principio pues se encontraba muy solo desde que murió mi madre, pero cuando se enteró de que estaba embarazada, me insistió para que hiciera las paces con mi marido. Yo me negué y lo amenacé con tirarme a la calle si no me aceptaba en su casa hasta que encontrara trabajo. Al fin accedió e incluso se mostró ilusionado con mi próxima maternidad. Mi padre siempre había sido cariñoso conmigo aunque, de natural serio, no era demasiado expresivo ni gustaba de abrazar o besar a la gente, incluso de la familia. Mi embarazo lo había enternecido sin embargo. Me quedé muy sorprendida cuando me dijo la primera vez:

-A ver esa barriguita como va?

Y cuando se la hube enseñado, levantándome un poco la parte de arriba del pijama que llevaba en esos momentos, me puso la mano y me la acarició suavemente.

Me acostumbré al seguimiento diario que mi padre hacía de mi embarazo y yo misma le decía a veces, levantándome la blusa: mira como se nota ya! Y me acercaba para que él mismo lo comprobara pasándome la mano por mi vientre, a penas prominente. Yo también estaba muy ilusionada y andaba todo el día con la barriga al aire. Me sentía maravillosamente con mis pechos hinchados, turgentes, nunca los había tenido tan ricos. Por la noche, cuando me metía en la cama, o en el baño, mientras me duchaba, me los acariciaba y me los apretaba dándome muchísimo placer.