Capitulo 1
Es viernes a la noche y estoy lista para irme a la cama para una solitaria sesión de sexo conmigo misma. ¿Qué otra cosa puedo hacer? Tengo 42 años, soy soltera y hace más de seis meses que no estoy con un hombre. Cosas de la vida, tampoco es para dramatizar.
Me he bañado, he perfumado mi cuerpo y ahora me miro desnuda frente al espejo. No tengo feo cuerpo, mis pechos son grandes y todavía hacen suspirar a muchos, no tengo flojos los músculos del vientre ni el trasero gracias a interminables horas en el gimnasio. Mi rostro no es bello pero guarda un especial atractivo, en especial en la mirada.
Me meto en la cama y espero que mi respiración se normalice. Aún no me he tocado pero ya estoy excitada porque sé que voy a disfrutarlo, voy a tener un orgasmo que me debo hace mucho tiempo. En la mesa de noche me espera mi consolador.
Empiezo a acariciar mis pechos. Están suaves, y mis manos cálidas los recorren centímetro a centímetro, sin prisa, demorándose en llegar a los pezones que ya están erectos. Humedezco mis dedos entre mis labios, toco mis pezones, tengo un estremecimiento y dejo salir un suspiro. Disfruto mucho de tocarme los senos grandes y voluptuosos, me calienta particularmente. Allá abajo, entre mis piernas, siento que los labios de mi vagina se están hinchando y mojando.
