Mi nombre es Mariana tengo 15 años y vivo al sur de la CDMX, soy una chica común, nada sobrenatural, no soy muy voluptuosa pero digamos que tengo lo mio, soy una chica amable y sencilla, tez clara, de complexión delgada además de que me gusta mucho hacer ejercicio digamos que me mantengo en forma, apenas alcanzo los 162 cm y peso como 51 kg, tengo un hermanito de 10 años, vivo con mis papás, ellos siempre han cuidado muy bien de nosotros, hemos crecido en un buen ambiente familiar de mucho cariño, amor y respeto, siempre nos han dado lo mejor que han podido y siempre tratan de estar al pendiente de nosotros, profesamos la religión católica y siempre hemos mantenido, creo yo, buenos valores. Desde muy chica siempre me han inculcado respeto a Dios, a mis papás, a mis maestros y todos mis mayores, nunca he tenido problema con eso.
Todos mis estudios desde el kinder, primaria, secundaria y preparatoria los he cursado en escuelas católicas y privadas, al igual que mi hermano, mis papás siempre han desconfiado de las escuelas públicas y de todos, tanto que por eso es que siempre mis papás nos llevan a la escuela y regresan a casa, mi vida siempre ha sido buena, de eso no puedo quejarme. Debido a que siempre he estado tan protegida por mis papás, no he podido hacer algunas cosas que me gustarían, por ejemplo, nunca he ido a una fiesta sola, nunca salgo a ningun lugar si no es con mis papás, no solo yo, esto es para los dos, nos cuidan tanto que a veces creo que exageran, en fin les contaba, una vez en la secundaria se realizó una visita a una reserva ecológica donde se podía acampar y mi mamá tuvo que acompañarme, una salida al cine con mis amigas y mi mamá nos acompañó, no lo tomo a mal al contrario lo agradezco pero siento que a veces es mucho, nunca me ha dejado tener novio, dicen que aún no es tiempo, que ya llegará el tiempo. En la secundaria en tercer año, un chico, el más galán de la secundaria se acercó a mí y me pidió ser su novia, aunque sabía muy bien que yo no podía salir a ningun lado y que jamás podríamos vernos fuera de la escuela aún así quería ser mi novio. Yo acepté pero no funcionó, solo duramos una semana, era imposible, mis papás siempre estaban atentos en mi salida y no podía mentirles, solo fuimos novios de manita sudada, fue algo lindo.
