Patricia miraba el reloj en la pared de la cocina, eran las 10.30 de la mañana y su hijo aun no se había levantado de la cama. De cuando el había regresado de la universidad, había pasado en la cama la parte más mayor de tiempo del día mirando películas o leyendo, el pensamiento de Patricia, visiblemente enfadada, Era que hiciera algún trabajo de verano como sus amigos, o algo mas constructivo, según ella.
Patricia golpeó a la puerta de la alcoba de Simón, eran casi los 11.15 y él todavía no había estado fuera. No habiendo conseguido ninguna respuesta, decidió entrar. Las cortinas estaban cerradas y el cuarto en la oscuridad total. Lo cruzó y tiró de las cortinas para que permiten radiar el interior de sol de ese verano caluroso, las arregló un poco, eran de ligero de algodón rosa, y se preparo para despertar al hijo con un par de sacudones, Todas sus seguridades se marcharon lejos, su cuerpo no era ya esa armonía elegante de curvas grabadas con tantas hora de gimnasio, dietas y atenciones; tenía la impresión ahora de pesar una tonelada.
Su hijo estaba dormido, las sabanas desordenadas y caídas a un costado de la cama, él estaba totalmente desnudo!
