Tengo 50 años y llevo 20 años de casado, manteniendo una vida sexual muy activa con mi esposa. He sido deportista, lo cual me ha ayudado a mantener una figura atlética, pero más que eso he cultivado una personalidad agradable y trato de ser una persona de fácil, especialmente con la gente joven.
Ahora les relataré lo que, sin proponérmelo, sucedió con la hija de mi cuñado, el hermano de mi esposa, una hermosa criatura de 18 años, de cara preciosa, alta para su edad, muy alegre y con un cuerpo, que ya muestra unos bellos senos, erguidos y con una redondez que se aprecia fácilmente gracias a las modas que ahora usan las jovencitas y que ella también acostumbra a usar, con un top que destaca su precioso busto y deja al desnudo su cintura y a la vista su hermoso ombligo y unos bluejeans de tiro corto que le hacen ver plenamente su cinturita delgada, sus caderas bien demarcadas y la redondez de sus nalgas. En conjunto es una preciosa jovencita de cabello largo y sedoso, labios carnosos, sonrisa espléndida que muestra una muy bien alineada dentadura y como complemento, unos ojos grandes, negros, alegres y que muestran toda la vivacidad de su edad. La llamaremos Patty.