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lunes, 14 de septiembre de 2020

Incesto rural


Mi niñez era lo que se denomina normal, hasta... cierto punto. Mi padre era administrador de un fundo, y mi madre empleada doméstica. En este país se le denomina "fundo" o "parcela", a un predio o propiedad rural de un tamaño más o menos considerable, que equivaldría a varios terrenos urbanos, o lo que se conoce más universalmente como granja. Corría el año 1957, mi padre tenía 49 años, y mi madre tenía en ese entonces 42 años, yo tenía 13 años y mi hermana 12.

La mayor parte del tiempo, me la pasaba entre las clases del colegio, y viendo en qué podía serle útil a mi padre en sus múltiples labores, pero también disponía de tiempo para distraerme. Por aquellos años ya había descubierto la masturbación, la que realizaba varias veces al día, por no decir que lo hacía cada vez que se me antojaba.

Por contar sólo con 13 años, aún no experimentaba lo que era la eyaculación; Al menos yo particularmente. Tal vez era por no estar desarrollado lo suficiente, pero sí sentía todo el resto. Y vaya que me gustaba sentirlo. Eran muy ricas esas cosquillas y sensaciones que sentía en mi pene y cuerpo, y sobre todo el orgasmo, razón principal por lo que lo hacía cuantas veces podía.

viernes, 11 de septiembre de 2020

Enseñando a Caro


Hola soy Carlos como están en esta gran pagina de relatos sabes buscando por aquí y por allá un lugar donde poder escribir mis historias encontré este espacio por favor pido una disculpa por los errores de ortografía que pueda llegar a tener ok gracias

Bueno como les dije mi nombre es Carlos tengo 25 años mido 1.75 mi peso actual es de 85 Kg. Soy moreno pelo castaño ojos café claro no soy ni gordo ni flaco mas bien algo fornido gracias a mi afición por el gym.

Esta historia que estoy a punto de contarles no se la he contado a nadie mas que nada por la situación mis padres son divorciados ya tiene algún tiempo mi padre se volvió a casar y de ese matrimonio nacieron 3 hijos Carolina 13 años Ana 9 años y David 7 años con los cuales siempre e tenido contacto desde pequeños yo ya en estos momento me he independizado completamente tengo mi propia casa que es mas o menos pequeña 2 habitaciones y una acondicionada como gimnasio muy amplia donde cuento con casi todos los aparatos de un gym profesional y una regadera libre para refrescarme y lo que nunca debe faltar en una casa la cocina sala y comedor y cuenta con un jardín grande y una pequeña alberca la casa esta rodeada de una barda de 3 metros de alta esto con el fin de tener siempre privacidad ya que a mí siempre me a gustado asolearme en el patio sin estarme preocupando por que algunas veces la mayor parte de ellas lo hago completamente desnudo por que hago esta comentario por que ahí es donde radica lo principal de esta historia que sucedió hace muchísimo muy poco.

Mi padre siempre nos a inculcado el gusto por el deporte y Carolina, Ana y David no fueron la excepción Carolina y Ana toman clases de Gimnasia y Natación y a David al igual cuando yo era pequeño Karate y Futbol por lo que siempre hemos tenido una gran condición física pero bueno todo esto se preguntaran ustedes por que se los platico.

Despertares



Este relato está basado en una confidencia que me realizó una buena amiga. A ella va dedicado.

Existen en la vida momentos que guardamos en la memoria como preciados tesoros. Son momentos de los que nos valemos cuando necesitamos reconfortarnos ante la dura y fría realidad.

Uno de mis más preciados recuerdos ( y al que suelo recurrir ) sucedió en el verano del 94.

Por aquel tiempo, mi familia solía pasar las vacaciones de verano en casa de mis tíos. Una visita al pueblo de mi padre que servía de excusa para pasar unos días de playa.

Por las tardes salían las dos familias a tomar algo por los chiringuitos. Así que me veía arrastrada por mis padres a acompañarlos (a diferencia de mis primos y hermanos mayores).

Sin embargo, cierta tarde, cuando mis padres y mis tíos se disponían a salir a su acostumbrado paseo, comencé a encontrarme mal. Un repentino malestar que me obligó a permanecer en cama. De modo que me quedé sola en la casa.