Pienso en mi padre y no puedo evitar tocarme. Sus besos, sus roces, sus caricias, ¡todo! Me tiene como loca. Aún recuerdo como inició esto, hace muchos años, sin pensar que llegaría hasta este punto con él. Especialmente, luego de nuestros problemas familiares.
Tenía diecinueve años, en aquel entonces era una jovencita muy cerrada con mis padres pero muy independiente. Soy de tez clara, de una melena castaña ondulada, delgada y muy alta como muchas en mi familia (y seguía creciendo).
Mi físico me lo han elogiado varias veces, y tal vez es porque hago mucho deporte, que me ha moldeado unas buenas piernas con las que sostengo mis redondas nalgas. Dicen que soy nalgona, y me gusta que me lo repitan, aunque también prefiero que elogien mis senos. No serán enormes pero son muy hermosos (especialmente cuando no uso brasier). Soy de personalidad versátil, aunque mi parte sensible y amorosa siempre sale a flote.